Fue en tiempos de oscuridad y soledad, de noches en vela, cuando ocurrió. No fue casualidad que fuera en aquel momento: Acontecimientos anteriores y posteriores le darían sentido pleno. Tenía cosas que decirme, y lo hizo como solo el sabe hacerlo, con sabiduría y amor. Solo un instante bastó para que me hiciera comprender tanta inmensidad, y me presentara su corazón. Me regaló así uno de sus grandes tesoros, mostrándome que me quería con desmesura. Desde entonces guardo en lo más profundo la intensidad de aquel momento, hasta el punto de que su recuerdo es una presencia viva años después.
No hay comentarios:
Publicar un comentario